sábado, 11 de julio de 2015

Presupuesto dental gratis: Un mal pronóstico profesional.


A principios de este año 2015 participé en un congreso de la hermosa Universidad de Concepción y, como turista, me di el tiempo de caminar desde la facultad de Odontología hacia el centro de la ciudad. En mi andar, me llamó muchísimo la atención la cantidad de clínicas dentales instaladas en distintos edificios. Calculé, en promedio, seis consultas dentales en solo una cuadra. Lo que más me impresionó no fueron las hermosas sonrisas perfectas y alineadas que en ella se exponían en monumental publicidad, sino que todas coincidían en un gancho comercial: “presupuesto dental gratis”.

A modo personal, esta oferta comercial tiene directa relación con la cantidad de profesionales que egresan anualmente: según la OMS, un país como Chile debería tener una proporción de 1 dentista para 1.200 pacientes, pues hoy se proyecta esa cifra en la mitad: un dentista por cada 600 (1). ¿cómo enfrentar la sobrecargada oferta y la competencia entre los dentistas? Una estrategia comercial es ofreciendo un “presupuesto dental gratis”. Ahora bien, ¿qué hay detrás de eso?.

El Presupuesto dental no es nada mas que la planificación de tratamiento acorde al diagnóstico de salud oral que el paciente consulta. Por lo tanto, previo a ello, es perentorio realizar un adecuado diagnóstico: anamnesis, examen físico, análisis de exámenes complementarios, interconsulta a especialistas, entre otros.  La pregunta es: ¿cómo logramos las competencias para hacer este “presupuesto dental”?, ¿cuánto tiempo y dinero se invirtió en ello?.  Pues, bastante.

Un investigación presentada por Cartes-Velasquez(2) muestra el costo en UF de la carrera de odontología en los últimos 10 años. En una universidad promedio (tradicional+privadas), el costo total de seis años de carrera suma aproximadamente $26 millones,  si agregamos los costos de materiales, vivienda, transporte y fungibles la suma asciende a $40 millones. Con estas cifras, no me cuadra que existan clínicas comerciales, perdón, dentales, que ofrecen primeras consultas sin costo alguno, siendo que la primera consulta es primordial, pues incorporamos todos los conocimientos adquiridos en ciencias básicas, preclínicas y clínicas en el periodo de la universidad (por ende no consideramos el costo personal y mental detrás de ello). Lamentablemente, esto ha generado consecuencias comerciales, puesto que los pacientes prácticamente “vitrinean” en los centros clínicos, adhiriéndose a aquellos que ofrecen menos costo de tratamiento en el menor tiempo posible,  incluyendo los famosos paquetes y vales"Groupon" manejados por cadenas comerciales que nada tiene que ver con el interés del paciente;  generándose muchas veces errores en los diagnósticos integrales y otorgando tratamiento bajo “códigos” que no necesariamente son acorde a la realidad clínica que se presente.

Ahora bien, ¿es solo una cuestión comercial, o hay un recurso que pueda proteger al paciente en caso de generar un “mal presupuesto”?, pues el Ministerio de Salud, mediante el artículo 20 del Reglamento Nº 570 señala “La autorización del paciente a la aprobación del tratamiento deberá estar basada en el conocimiento de los fundamentos que hacen aconsejable tal tratamiento o procedimiento, los propósitos, riesgos y efectos directos y colaterales, incluyendo las posibilidades de éxito de otras alternativas terapéuticas existentes y la factibilidad de su realización”(3). Por ende, no es tan sólo dictar un presupuesto dental gratis, existe un transfondo jurídico y moral que involucra necesariamente un diagnóstico bucodental idóneo e informado.

Con todo esto, considero inapropiado que la primera atención dental sea gratuita ni que el costo del tratamiento sea establecido por comerciantes que nada saben del quehacer profesional. Los años de estudio, el sacrificio personal y familiar y todos los costos comerciales asociados a que nuestro paciente asista a su primera atención, merece de una retribución económica inmediata, lejos del interés centralizado de magnates o manejado por convenios con "cupones" comerciales. Quizás muchos nuevos dentistas han reflexionado estos puntos y que finalmente se adhieren a esta gratuidad. Lo que pronostico a futuro es una menor adherencia y un mayor gasto de tratamiento de los pacientes, lamentando que nuestra carrera finalmente sea algo técnico (sacar-tapar-poner) más que profesional. 

¿Y nuestro paciente? para ellos un simpre consejo y, como todo en la vida, mi conclusión: "lo barato, cuesta caro".
  1. http://www.adeo.cl/informaciones/numero-de-escuelas-de-odontologia.html
  2. http://www.dgz.cl/wp-content/uploads/2011/12/Aumento-de-la-formaci%C3%B3n-profesional-en-Odontolog%C3%ADa-Realidad-y-consecuencias..pdf
3.  Avelino Retamales & Gonzalo Cardemil. Rev Méd Chile 2009; 137: 1388-1394.

No hay comentarios:

Publicar un comentario